Entre el 5 y el 11 de octubre de 2014 se celebró en la ciudad de Salónica (Grecia) la 23 Conferencia Internacional sobre Investigación y Gestión de Osos, organizada por la entidad conservacionista griega Arcturos. Fue una de las reuniones periódicas de la Internacional Association for Bear Research and Management (IBA), entidad que reúne a más de 500 técnicos y científicos de 50 países dedicados al estudio y gestión de los osos del mundo y que publica la revista científica de referencia Ursus.

La Fundación Oso Pardo (FOP), que es miembro institucional de la IBA, participó activamente en la conferencia enviando a dos miembros de su equipo científico, Juan Carlos Blanco y Fernando Ballesteros, que presentaron información sobre la evolución y situación actual de la población cantábrica de oso pardo y expusieron los análisis de conectividad realizados en colaboración con la Universidad Politécnica de Madrid, que son la base para el diseño del proyecto LIFE Desfragmentación Oso.

Como es lógico, el principal objetivo de asistir a estas reuniones es poder intercambiar experiencias e ideas con otros científicos y profesionales de todo el mundo en unos intensos días en los que se repasa la actualidad y las nuevas tendencias para la gestión y la conservación de los osos. El lema de la conferencia en esta ocasión ya lo dejaba todo claro: “Osos y humanos en el siglo XXI: retos y soluciones para una coexistencia pacífica”.

En la conferencia se presentó información sobre algunas poblaciones pequeñas y amenazadas, como los osos pardos del Cáucaso iraní o del desierto del Gobi en Mongolia o China, los osos negros asiáticos de Corea del Sur, India o Irán, y los osos andinos de Colombia, Venezuela o Ecuador, pero varias mesas de trabajo y una gran parte de las ponencias se centraron en los osos pardos de Eurasia y Norteamérica, con especial interés en las causas y soluciones de conflictos entre humanos y osos, y en el manejo de los osos que viven próximos a los asentamientos y actividades humanas.

Así, se abordaron aspectos como la importancia de la participación social para facilitar la coexistencia entre personas y grandes mamíferos, la problemática concreta que generan los daños de los osos, la relación de la actividad cinegética y la alimentación suplementaria con el comportamiento de los osos, o las acciones a tomar para resolver los conflictos más graves y recurrentes, como los que tienen que ver con los osos habituados o problemáticos. Algunas ideas interesantes tratadas fueron la gran variabilidad en la frecuencia y el tipo de daños producidos por los osos en diferentes partes del mundo, sin que exista una relación clara con el tamaño de la población de osos, o los efectos de la alimentación suplementaria con carroña, que no parece una medida adecuada ni eficaz para reducir los daños de los osos al ganado -a pesar de que en algunos países de Europa se aportan muchas toneladas de comida a los osos, sobre todo con una finalidad cinegética-. En relación con esto, se ha comprobado que los osos consumen parte del maíz u otros alimentos que se distribuyen en invierno para los ungulados en los bosques del este de Europa, afectando a sus movimientos y comportamiento, aunque la ventaja que les supone por su aporte energético es en realidad muy pequeña.

Es muy significativo ver cómo se ha pasado de los debates centrados básicamente en la recuperación de poblaciones de osos al borde de la extinción, habituales en las conferencias hace unos años, a las discusiones sobre la gestión de poblaciones oseras en recuperación, que a veces presentan riesgo de conflictos y evidentes retos sociales pero cuya resolución es necesaria para garantizar su conservación a largo plazo. Y, en este sentido, muchos de los debates de la conferencia son de gran interés y aplicación a la situación actual de los osos en la Cordillera Cantábrica.

La relación entre infraestructuras de transporte y conservación de las poblaciones de osos fue un asunto muy presente, con varias ponencias europeas y americanas relativas a la fragmentación del hábitat, los efectos sobre el flujo genético y las medidas de mitigación y técnicas de seguimiento; en Grecia, y no muy lejos de la ciudad que acogía la conferencia, se han desarrollado en años recientes intensos trabajos para analizar y reducir los efectos negativos de las grandes infraestructuras, y en particular de la autopista Egnatía, que corta totalmente la población de oso de los montes Pindo.

Los osos “problemáticos” fueron un tema recurrente de gran interés. De las distintas sesiones en torno a este asunto se pudo concluir que en la mayor parte de las poblaciones la mayoría de los osos tienen un comportamiento natural –lo que incluye el consumo de frutas o el ataque ocasional a colmenas o ganado–, siendo unos pocos ejemplares los que generan conflictos graves, habituándose a la presencia humana y condicionándose positivamente a los recursos fáciles en las cercanías de los pueblos o a veces incluso dentro de las casas. La competencia intraespecífica, la variación individual, e incluso la personalidad de cada oso, son aspectos muy importantes en el comportamiento y han de ser tenidos en cuenta en la gestión, estimándose que la prevención y la disuasión rápida son esenciales para evitar y reducir estos conflictos. A este respecto, aunque en situaciones graves se opta en ocasiones por la traslocación de los osos problemáticos, investigadores de Europa y Norteamérica explicaron que esta medida solo es efectiva en un 20 o 30% de los casos.

Otro aspecto interesante tratado en la conferencia fue la rehabilitación de oseznos huérfanos o heridos y la posibilidad de su reintegración a la naturaleza. Se habló de algunas experiencias exitosas desarrolladas en Rusia, Rumanía y Grecia, aunque existe todavía un profundo debate entre especialistas sobre la conveniencia de liberar osos rehabilitados. En todo caso, quedó claro lo difíciles e imprevisibles que resultan estos procesos y la importancia de unas buenas instalaciones y un cuidadoso manejo de los animales en rehabilitación.

Se habló también mucho del seguimiento de las poblaciones, destacando las discusiones sobre el prometedor y novedoso uso de los polimorfismos de nucleótido simple (SNP) como marcadores en estudios genéticos, con muchísimas ventajas sobre los trabajos realizados hasta la fecha mediante el análisis de microsatélites. La genética es una herramienta fundamental en el seguimiento de poblaciones oseras y sus aplicaciones se extienden a campos como la filogeografía, el conocimiento de la variabilidad y los flujos genéticos, la estimación del tamaño y la estructura de la población, la individualización de ejemplares y el estudio del parentesco.

En definitiva, ha sido una conferencia muy interesante en la que, además de insistir en los principios de la IBA para conservar y restaurar las poblaciones oseras del mundo a través de la investigación, la formación y la gestión basada en el conocimiento, se ha puesto el dedo en la llaga en aspectos como la gestión de problemas y la identificación y prevención de conflictos, que resultan retos fundamentales para asegurar el futuro de las poblaciones de osos. La próxima conferencia, con nuevas ideas y tendencias, tendrá lugar en Alaska en 2016.