En los últimos años se han recogido cuatro osas jóvenes con problemas en la subpoblación occidental cantábrica. Tres estaban gravemente heridas y la cuarta osezna deambulaba huérfana con apenas cuatro meses de edad. Los cuatro ejemplares fueron recogidos, curados, rehabilitados y liberados en el medio natural. En dos casos las sueltas fueron exitosas y en dos fracasadas. Hay que aprender de estas experiencias y, teniendo en cuenta la información internacional, es una necesidad imperiosa elaborar un protocolo de rehabilitación que mejore las expectativas de éxito y guíe las futuras intervenciones ante osos con problemas.

El protocolo o documento de buenas prácticas, similar a los realizados para otras poblaciones de osos, tendría que recoger al menos las técnicas y pautas de manejo, la socialización de los cachorros y las precauciones ante el contacto con los cuidadores, los tratamientos sanitarios, la evaluación de la idoneidad de los animales para la suelta, las condiciones de los lugares de suelta y las necesidades de seguimiento posterior y las respuestas a posibles incidentes.

La rehabilitación de las cuatro jóvenes osas se hizo en instalaciones que no estaban preparadas para albergar osos; adecuar un centro para curar y recuperar osos jóvenes o adultos es, por lo tanto, otra prioridad.

En 2011, con motivo de la rehabilitación de una osa de año y medio de edad (Lara) encontrada herida en el occidente asturiano, hubo una polémica sobre dónde soltar a las osas recuperadas. Nosotros apostamos decididamente por la suelta de estas osas en la pequeña y amenazada subpoblación oriental. Se trata de oportunidades excepcionales para promover el rescate genético y demográfico de la subpoblación oriental y favorecer la conexión entre ambas subpoblaciones cantábricas.

Hay que tener una perspectiva poblacional a la hora de devolver a los osos a la naturaleza, y dejar de lado las razones emocionales y de política local que llegan a impedir llevar las osas a la oriental. Para ello se necesita la decisión oficial de hacerlo y detectar a priori las zonas más adecuadas para la traslocación de los osos recuperados. Y, lo que es muy importante, antes incluso de que aparezcan nuevos ejemplares heridos o abandonados, comenzar las campañas de información dirigidas a la población local y a los agentes sociales de las comunidades de procedencia y de destino de los osos, haciendo hincapié en las razones por las que se debe reforzar la subpoblación oriental.

Teniendo en cuenta la importancia de la perspectiva poblacional, y aunque ahora la prioridad tiene que ser favorecer la conexión entre las dos subpoblaciones cantábricas, no hay que cerrar las puertas a futuras traslocaciones a la población pirenaica de osos, con el pensamiento puesto en su núcleo occidental (Navarra y Huesca) que actualmente cuenta con tan solo dos ejemplares macho.