Desfragmentacion de corredores oseros

La fragmentación del hábitat es, junto con la mortalidad directa por el hombre, la principal causa de la desaparición o disminución de muchas poblaciones de oso pardo (Ursus arctos). Además de los efectos de la destrucción de hábitat favorable, sobre todo las grandes superficies forestales, la construcción de carreteras y grandes infraestructuras lineales es una de las principales causas de fragmentación de poblaciones ya que suponen una barrera real al paso de los osos y generan amplias zonas en sus inmediaciones que son evitadas por la especie. La estructura de las poblaciones de osos contribuye aún más a ello, ya que a pesar de poder recorrer cientos de kilómetros en sus movimientos dispersivos, sólo los machos jóvenes se dispersan habitualmente, mientras que las hembras tienden a permanecer próximas a sus lugares de nacimiento. Eso provoca que la fragmentación del hábitat o el trazado de grandes infraestructuras con efecto barrera puedan aislar núcleos reproductores, impedir el intercambio demográfico y genético en la población osera, dificultar la colonización de nuevas áreas reproductoras y, en definitiva, amenazar la viabilidad de las poblaciones.

En la Cordillera Cantábrica viven en la actualidad unos 200 osos y su número se va recuperando progresivamente desde el grave declive sufrido en la segunda mitad del siglo XX, que llegó a poner en riesgo su supervivencia. La población cantábrica está dividida desde hace más de un siglo en dos subpoblaciones relativamente aisladas y separadas por un territorio de unos 50 km de anchura, conocido como corredor interpoblacional. Este espacio, atravesado por una autopista, carreteras y líneas de ferrocarril, sufrió una intensa deforestación, sobre todo en la vertiente sur, por los importantes aprovechamientos ganaderos del pasado. Aún así, las condiciones del territorio son favorables y permiten que algunos osos hayan comenzado a atravesarlo y a cruzar entre ambas subpoblaciones. Los estudios genéticos han confirmado el paso de varios machos e, incluso, un primer cruce mixto de un oso macho occidental con una osa oriental.

En el escenario actual de recuperación numérica de las dos subpoblaciones cantábricas de oso, el principal reto de conservación es lograr la unión efectiva de ambas, asegurando el movimiento de osos que ya ha empezado a producirse a través del corredor. Por ello, las acciones de desfragmentación y mejora de la conectividad como las que se plantean en el proyecto LIFE Desfragmentación Oso resultan prioritarias para garantizar la conservación futura de esta especie emblemática en las montañas cantábricas.

Para más información sobre la situación actual del oso pardo en el corredor interpoblacional y las acciones más aconsejables para la mejora de la conectividad puede consultarse el Manual de Buenas Prácticas para la Gestión de Corredores Oseros en la Cordillera Cantábrica.

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