Caza y oso


Desde que la Fundación Oso Pardo (FOP) inició su actividad en 1992 se viene esforzando en buscar las mejores fórmulas para compatibilizar la caza en batida, muy arraigada entre los vecinos de la Cordillera Cantábrica, con la conservación del oso pardo. El camino andado desde entonces ha sido largo y no siempre cómodo, pero los resultados han hecho que mereciera la pena. A estas alturas, parece suficientemente demostrado que las limitaciones necesarias para la protección del oso no son incompatibles con el disfrute de la caza. La FOP ha trabajado estrechamente con las federaciones y sociedades de cazadores, ha alquilado y gestionado derechos de caza y con sus Patrullas Oso ha contribuido a vigilar los Cotos de caza con los que la FOP tenía firmados convenios de colaboración. Además, coeditó la publicación La gestión del jabalí en relación con la conservación del oso pardo y editó el manual Los cazadores asturianos y la conservación del oso. Todo este trabajo, y el hecho de haber sido la primera organización conservacionista en establecer puentes con los colectivos de cazadores para favorecer el diálogo y la acción común, le han valido a la FOP el reconocimiento del mundo de la caza, manifestado con varios premios y galardones.

Actualmente, el proyecto Caza y Oso se desarrolla con éxito en Asturias mediante convenios de colaboración con 11 Sociedades asturianas de caza, que aglutinan a cerca de 4.000 cazadores mayoritariamente locales. Estas sociedades de cazadores son responsables de la gestión cinegética de 280.000 ha. En el marco de estos convenios, cazadores y FOP se comprometen a aunar esfuerzos para conocer la presencia de osos en los Cotos y combatir el furtivismo y el veneno. Con el inestimable apoyo económico de la Fundación Biodiversidad, la FOP ha aportado a las Sociedades de cazadores material para su guardería, un estudio de actuaciones de mejora del hábitat en los Cotos y cerca de 1.400 pastores eléctricos para proteger cultivos y praderas de los ataques del jabalí, y evitar de esta manera que ganaderos y agricultores coloquen lazos de acero ilegales que pueden llegar a atrapar ejemplares de oso pardo. El Proyecto Caza y Oso empezó en 2010 su andadura en Cantabria a través de un Convenio de Colaboración con la Federación Cántabra de Caza en cuyo marco se promueve el uso de emisoras para reducir los conflictos con los osos en el transcurso de las cacerías y se fomenta la formación y las campañas informativas entre el colectivo de cazadores, en las que se enmarca la publicación del ‘Manual de caza en zonas oseras de Cantabria’ en colaboración con la Fundación Biodiversidad y el Gobierno de Cantabria.

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El jabaloso

Las vidas de osos y jabalíes corren a veces tan parejas que no es raro que en ocasiones se produzcan confusiones entre estos dos animales durante las cacerías de jabalíes o entre los observadores de fauna.

A pesar de su completamente diferente morfología y de que ambos resultan animales muy populares y perfectamente reconocibles, lo cierto es que puede haber confusiones si el cazador no se muestra atento y precavido cuando caza en territorio osero.

La silueta correspondiente a un animal corpulento y de tonalidad oscura atravesando el matorral sin dejarse ver por completo puede desencadenar en el cazador el instinto casi reflejo de disparar sobre la pieza, incluso aunque no esté totalmente seguro de lo que es. No hay error más grave que pueda cometer un cazador que disparar sobre algo que no ha podido ver e identificar con seguridad; así se producen la mayor parte de los accidentes de caza, en los que pueden morir tanto personas como osos.

Tampoco es raro que algunos de los más avezados estudiosos del oso en el campo duden en la identificación en determinadas ocasiones en que la visibilidad, la distancia o la maleza dificulten la observación. Para estos casos, en la FOP se ha acuñado el término jabaloso, bien expresivo de la dificultad que entraña la correcta identificación del animal en cuestión.

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Como se ve en estas fotos, es muy fácil confundir un jabalí con un oso. Por ello, ante la observación de un jabaloso, todo cazador debe abstenerse de disparar.