El Principado de Asturias nos hace llegar un comunicado con los resultados de las necropsias realizadas a tres osos encontrados muertos.

Se trata de las dos crías de oso pardo halladas en el Parque Natural de Somiedo, una el 23 de mayo de 2015 y la otra el 2 de abril de este año encontrada a pocos metros un año después.  El otro ejemplar, de unos 6 años de edad, se trata de los restos del oso pardo cantábrico hallados el pasado 7 de enero en el Parque Natural de Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias (Cangas del Narcea).

 

NOTA DE PRENSA DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS:

Miércoles, 26 de abril de 2017

El oso de Moal murió por lesiones compatibles con una intoxicación por consumo de hongos

-La Consejería de Desarrollo Rural y Recursos Naturales ha puesto en conocimiento de la fiscalía el informe de la necropsia, que concluye que el cadáver del animal fue manipulado a posteriori.

-Los oseznos hallados muertos en Somiedo en 2015 y 2017 tenían la hepatitis vírica canina contagiosa.

El informe de la necropsia practicada a los restos del oso pardo cantábrico hallado en Moal (Cangas del Narcea), el pasado 7 de enero, establece como diagnóstico que las lesiones en los órganos podrían ser compatibles con una intoxicación aguda-subaguda por consumo de hongos del género amanita y un shock endotóxico final.

El examen, dirigido por Juan Francisco García Marín, catedrático de Anatomía Patológica de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de León, señala que las alteraciones permiten sospechar que el cadáver fue manipulado y descarnado postmortem, sin la actuación (o de escasa importancia) de alimañas o depredadores. Por ello, el informe recomienda realizar un nuevo estudio de los restos conservados que será efectuado por el mismo equipo que participó en la necropsia.

Tras conocer estas conclusiones, la Consejería de Desarrollo Rural y Recursos Naturales ha puesto el informe en conocimiento de la fiscalía del Principado de Asturias.

Los especialistas establecen que el animal tenía unos 6 años y pesaba entre 90 y 101 kilos. Según señalan, el oso falleció presumiblemente entre 15 y 72 horas antes de que sus restos fuesen recuperados, aunque en este punto los expertos rechazan ser categóricos.

El esqueleto estaba descarnado con escasa presencia de músculo, sin lesiones evidentes de dentelladas ni erosiones en hueso. Las costillas estaban fragmentadas dejando al descubierto la cavidad torácica. Las del lado izquierdo se mantenían casi completas y los bordes fracturados de las mismas eran irregulares y realizados posmorten.

La existencia de piel se limitaba a la cabeza, zona distal de las extremidades posteriores (desde la zona media de la tibia) y algún fragmento en el torso, no observándose fragmentos en toda la zona dorsal. Los restos de piel no presentaban desgarros y estaban aparentemente cortados en sus bordes, cortes que los expertos consideran que pudieron ser realzados postmorten. En la zona frontal de la cabeza la piel presentaba un orificio con bordes quemados y destrucción del hueso de forma irregular, aparentemente con un raspado en su superficie que podría haber sido realizado perimortem/postmortem.

Necropsias de dos crías de oso
Por su parte, las necropsias practicadas a dos crías de oso pardo halladas en zona de La Llamera (Somiedo), el 23 de mayo de 2015 y el 2 de abril de este año, concluyen que estaban afectadas por el virus de hepatitis vírica contagiosa canina.

El primer osezno presentaba lesiones compatibles con infección aguda por el virus de la Hepatitis Vírica Contagiosa Canina (CAV1), con presencia del genoma del virus en muestra de hígado y shock endotóxico final.

El examen, dirigido también por Juan Francisco García Marín, indica que el plantígrado tenía una edad inferior a cuatro meses y 4,850 kilogramos de peso.

El estudio señala en el apartado de observaciones que la CAV1 ha sido diagnosticada en Estados Unidos en oso pardo y oso negro. No obstante, afectó a osos en cautividad o salvajes restringidos en espacios pequeños con densidades de más de 150 ejemplares por kilómetro cuadrado. En 2014 se diagnosticó en un adulto, hallado muerto en la zona de Villablino (León). El contagio podría ser debido a la presencia de perros infectados portadores, generalmente no vacunados, así como a otros cánidos como el lobo y también zorros, visones y hurones. La presencia de osos portadores y de posibles contaminantes no ha sido estudiada. La eliminación del virus se realiza por orina y heces, durante meses, contaminando objetivos y alimentos. El contagio se realiza por vía orofaríngea.

La cría de oso pardo hallada el pasado 2 de abril muestra traumatismos compatibles con un despeñamiento, que habría provocado una muerte rápida debida a la rotura del hígado, favorecida por la inflamación y friabilidad de este órgano causada por la Hepatitis Vírica Canina (CAV1).

Esta necropsia, efectuada por el director del Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (Serida), Ramón Juste, y la veterinaria de este organismo Ana Balseiro, indica que la osezna, de tres meses y casi 3,6 kilos, pudo fallecer el día anterior a su recogida.