Villarina, la osezna recuperada

La osa Villarina nació en enero de 2008 en el Parque Natural de Somiedo, en Asturias. Una Patrulla Oso de la Fundación Oso Pardo (FOP) la localizó por primera vez el 16 de mayo, en compañía de otros dos oseznos y de su madre, una osa grande de cuerpo pardo oscuro y cabeza leonada. Villarina era la más pequeña de la camada y destacaba por la tonalidad clara de su pelaje. Junto con los guardas del Principado de Asturias, la FOP llevó a cabo un seguimiento de la familia hasta el 19 de junio, que fue la última vez que se localizó a la familia al completo. En este tiempo disfrutamos de los juegos de los tres oseznos, que corrían, rodaban, trepaban y se peleaban, a veces demasiado próximos a peligrosos cortados y siempre dando la impresión de tener una fuente inagotable de energía. También vimos en varias ocasiones con qué ternura amamantaba la osa a sus tres retoños.

Las malas noticias llegaron el 26 de junio: unos turistas habían encontrado a Villarina vagando desorientada por la cuneta de una carretera.

A partir de ese momento el Principado de Asturias se hizo cargo de la osezna, y los equipos veterinarios coordinados por Oscar Rodríguez, del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC), y Santiago Borragán, del Parque de la Naturaleza de Cabárceno, desempeñaron un papel relevante. La osezna presentaba un avanzado estado de desnutrición, tenía problemas de locomoción y pérdida de equilibrio, problemas de visión y otros síntomas neurológicos producidos por un traumatismo craneoencefálico grave. Se trataba de lesiones muy serias que hacían temer por su vida.

Coordinación y participación pública

Paralelamente, la Consejería de Medio Ambiente y Desarrollo Rural creó una comisión técnica asesora integrada por técnicos de la Consejería, el IREC, la Estación Biológica de Doñana, la Universidad de Oviedo, la Fundación Oso Pardo y el Fapas. En el seno de esta comisión se consensuaron las decisiones que hicieron posible el retorno de Villarina a la vida salvaje.

El excelente trabajo de los equipos veterinarios logró la recuperación de Villarina, y la comisión asesora recomendó su liberación en el Parque Natural de Somiedo, en el mismo paraje abrupto donde fue vista con su familia en primavera. La decisión de liberar a la osezna en un entorno que la era familiar, tal y como sugirieron la Universidad de Oviedo y la FOP, se fundamentó en la experiencia adquirida durante el seguimiento de tres oseznos huérfanos en Somiedo, entre octubre de 1991 y noviembre de 1992, y de otros dos oseznos huérfanos localizados en los montes asturianos de Cangas del Narcea, entre septiembre de 1999 y mayo de 2000. En ambos casos, los huérfanos se acantonaron en pequeñas zonas con hábitats de buena calidad que habían conocido con sus madres y lograron sobrevivir (véase la bibliografía y el apartado 4.5. del libro Osas. El comportamiento de las osas y sus crías en la Cordillera Cantábrica).

El 11 de noviembre Villarina fue liberada discretamente en el Parque Natural de Somiedo. Pesaba casi treinta kilos e iba equipada con dos radioemisores pegados al pelo de la espalda que permitirían seguir sus pasos hasta que se desprendieran con la muda estival. El seguimiento de la osezna estuvo coordinado eficazmente por Miguel Fernández, guarda mayor de la Patrulla Oso del Principado de Asturias. Durante todo el periodo de seguimiento, e invirtiendo una media de cinco jornadas por semana, los vigilantes de la Patrulla Oso que la FOP tiene en Somiedo acompañaron a los guardas del Principado con el objeto de colaborar en la vigilancia y el seguimiento de Villarina.

Adaptación a la vida salvaje

Las localizaciones precisas proporcionadas por los radioemisores y las frecuentes observaciones a través de los telescopios confirmaron día tras día la adaptación de Villarina a la vida en libertad. No tuvo problemas para encontrar los distintos alimentos que componen la dieta de un oso y supo buscar y habilitar una osera, donde hibernó, en un roquedo poco accesible.

Después de haber pasado algunos meses con los humanos que le salvaron la vida, y aunque fue mantenida en las mejores condiciones de aislamiento posibles, era una incógnita, y nos preocupaba a todos, cómo reaccionaría ante la presencia humana. Un oso «familiar» es una fuente de problemas y puede ser peligroso. Afortunadamente, Villarina no se acercó a las personas buscando comida ni se adentró en los pueblos con la misma intención. En alguna ocasión llegó a mostrar cierta tolerancia ante la proximidad de personas, pero más bien parecía la curiosidad de un animal joven, y nunca hubo acercamiento. Por otra parte, se alejaba deprisa de coches y tractores.

Un éxito y un precedente

Cuando el 7 de julio de 2009 se desprendió su segundo emisor y se dio por finalizado el programa de seguimiento, nadie dudaba que la vuelta a casa de Villarina había sido un éxito. Posteriormente ha continuado siendo avistada, y su comportamiento ha sido el esperable de cualquier oso en libertad. Dan fe de ello las imágenes obtenidas, acoplando una cámara digital al telescopio, por la Patrulla Oso de la FOP, en las que se puede ver a la osa, con un excelente aspecto físico, alimentándose de avellanas y bellotas de roble (ver vídeos).

La exitosa reintroducción de Villarina es un hecho esperanzador que marca la pauta a seguir cuando se presenten casos similares en la población cantábrica o en cualquier otra población de osos. El Principado de Asturias reaccionó con prontitud, tomó la iniciativa y lo hizo de manera coordinada con científicos y ONG conservacionistas, que respaldaron la decisión de retornar a Villarina a los montes que la vieron nacer. La apuesta era arriesgada, y el desenlace, incierto, pero afortunadamente el final ha sido feliz.

Si algo hay que lamentar en todo el proceso ha sido el comportamiento irresponsable y desleal del Fapas. Miembros de esta organización manipularon carroñas con la finalidad de conseguir fotos de Villarina, y al hacerlo introdujeron un serio factor de riesgo en el proceso de reintroducción de la osa. Ninguna persona del Principado de las que participaron y dirigieron los trabajos de seguimiento sobre el terreno, ni los guardas, ni los técnicos, ni los responsables políticos, ni las demás entidades participantes, conocían la manipulación de carroñas hecha por el Fapas.

Villarina en 2011

Guardas del Parque Natural de Somiedo y vigilantes de la Patrulla Oso que la FOP tiene en Somiedo volvieron a localizar a Villarina en la primavera de 2011. La osa había salido del periodo de hibernación en un excelente estado físico (ver fotos y vídeo). Fue observada durante varios días de marzo y abril y su comportamiento era similar al de los demás osos que habitan en Somiedo. La osa se alimentaba con hierbas tiernas, movía piedras buscando insectos y trepó a los árboles para mordisquear yemas y hojas tiernas. Para encamarse, eligió con buen criterio sitios fragosos con peñas y espesuras de matorral. A los osos les gusta jugar y Villarina no iba a ser menos, vimos como se despertaba de sus siestas o dejaba de comer para retozar y juguetear con palos y ramas.

El 30 de marzo por la tarde, un guarda de la Consejería de Medio Ambiente y una vigilante de la FOP, vieron cómo Villarina comía del cadáver de un burro, situado en un reguero. Al día siguiente, la carroña estuvo frecuentada: primero entró a comer un lobo, más tarde acudió Villarina y después le tocó el turno a un zorro.

…y de nuevo el Fapas

Como hay que estar atentos a los lazos y al veneno, el Jefe de Servicio de Vida Silvestre y un guarda de la Consejería de Medio Ambiente, acompañados por la vigilante de la FOP, se acercaron a inspeccionar la carroña y se encontraron con dos cámaras del Fapas, una enfocando a la carroña del burro y otra a un sendero de acceso. El Fapas aceptó que las cámaras eran suyas pero negó que hubieran colocado la carroña. Sin embargo, los responsables de la Consejería realizaron la lectura del código numérico del chip del animal y pudieron comprobar que el burro tuvo una propietaria, vecina de otro concejo (Grado), que había donado el animal al Fapas. El propio presidente del Fapas, Roberto Hartasánchez, había firmado el certificado por el que se hacía cargo del burro para depositarlo en el comedero para aves carroñeras ubicado en el concejo de Santo Adriano.

Pero el burro no fue al comedero de carroñeras, sino que fue ilegalmente depositado en el Parque Natural de Somiedo, en un paraje frecuentado por Villarina. El Fapas colocó la carroña sin autorización ni conocimiento de las autoridades ambientales del Principado y sin que se enteraran el director y los guardas del Parque Natural. Villarina estaba en buenas condiciones físicas y no necesitaba alimentación suplementaria, y si la hubiera necesitado no es una decisión que deba y pueda tomar el Fapas. Es evidente que el único objetivo que el Fapas perseguía colocando la carroña, era obtener fotos de Villarina para sus campañas mediáticas.

Además de ilegal, la actuación del Fapas fue arriesgada e irresponsable. Las carroñas en las que se alimentan lobos pueden ser envenenadas o, en sus alrededores, podrían colocar lazos de acero ilegales (en ese valle ya se han retirado lazos en otras ocasiones). Por otra parte, cuando Villarina era osezna y fue curada de sus heridas pasó varios meses en contacto con veterinarios y cuidadores, y por eso, una vez retornada a la naturaleza, hay un especial interés para que se deshabitúe a la relación con humanos. La actuación del Fapas favorece precisamente lo contrario.

La FOP denunció este hecho, recibiendo el Fapas una sanción de 600 euros por incumplir la normativa de sanidad animal; en lo referente al incumplimiento de la normativa de carácter ambiental, se encuentra en tramitación un expediente abierto por la Consejería de Agroganadería y Recursos Autóctonos.