Vida en familia

Los oseznos nacen en enero, en el interior de la cueva donde la osa preñada se encerró para hibernar. Al nacer pesan 350-400 g, son ciegos, casi sin pelo e incapaces de termorregularse. Abren los ojos al mes de edad y caminan antes de cumplir los dos meses. La familia sale del cubil en abril o mayo. Los primeros días permanecen en la boca de la osera, asomándose apenas. Pronto se aventuran al exterior. La osa, sentada o recostada, observa a sus oseznos jugar, y si se alejan unos metros no tarda en ir a buscarlos. Durante este periodo existe mucho contacto físico entre ellos. Después de unos días en el entorno de la osera, abandonan los alrededores de la cueva para comenzar a alimentarse en otros lugares.

En general, los osos pardos europeos suelen ser nocturnos o crepusculares, en parte para eludir la presencia del hombre. Pero las osas con crías tienen una actividad más diurna, lo que podría estar relacionado con la alta demanda de energía que exige la lactancia. La actividad diurna de los grupos familiares gira alrededor de la búsqueda de alimento. La osa tiene tres pares de tetillas funcionales, que proporcionan leche muy energética, con un 33% de materia grasa. Los oseznos maman hasta que se independizan, pero a partir de seis meses de edad ingieren alimento sólido y ganan peso rápidamente, hasta alcanzar 20 ó 25 kilos al cumplir un año. El juego también es muy importante en la vida de los oseznos, para su desarrollo motor y el conocimiento de su entorno social. En momentos de relativa calma y a cualquier hora del día, los oseznos practican diferentes juegos: corren, saltan, trepan, usan ramas, troncos o piedras y luchan. Pueden jugar solos, con hermanos o con su madre y transmiten la impresión de tener una fuente inagotable de energía.

Los oseznos permanecen con la madre al menos hasta la primavera o el verano siguientes, cuando tengan año y medio y pesen unos 40 kilos. En la Cordillera Cantábrica hemos confirmado separaciones familiares entre abril y junio, coincidiendo con el celo de los osos. Tras ser abandonados por la madre, los hermanos suelen permanecer juntos un año más antes de separarse de forma definitiva y comenzar la vida solitaria propia de los osos adultos.