Hábitat del oso


Los osos pardos viven en áreas poco habitadas, tranquilas y con escasa presencia humana. Su hábitat ideal lo constituye, en el caso del oso cantábrico, un mosaico de bosque formado por hayedos, robledales y abedulares, praderías y pastizales, matorral de brezos y piornos, arandaneras y roquedos. Este medio se sitúa habitualmente entre los 1.100 y los 1.800 m. de altitud, por encima de las áreas de intensa actividad agrícola y ganadera y por debajo de la zona subalpina. Los osos pirenaicos habitan preferentemente entre los 1.300 y los 1.800 m. de altitud. Los ambientes más frecuentados son los bosques maduros de hayas, abedules, abetos, pinos silvestres o pinos negros, ya sean puros o mixtos. También utilizan las formaciones subalpinas de matorral, los pastizales y los herbazales húmedos.

Los osos pardos necesitan amplias extensiones para vivir, pero la edad y el sexo condicionan el uso del hábitat y el tamaño del área de campeo, que en las hembras reproductoras suele ser de algunas decenas de kilómetros cuadrados, mientras que en los machos es varias veces más extensa, especialmente durante la época de celo. Las áreas de campeo anuales descritas de diversas poblaciones europeas varían en tamaño entre 128 y 1.600 km2 para los machos y entre 58 y 225 km2 para las hembras. En general, las mayores áreas de campeo de los osos pardos se detectan en regiones boreales, tanto americanas como europeas, que presentan una baja productividad, mientras que los osos de las zonas boscosas templadas tienen menores áreas de campeo, debido a la mayor producción de alimento de esos ambientes.