Huellas


El oso es plantígrado y deja huellas de buen tamaño e inconfundibles -las traseras, como las de una persona-, marcando los cinco dedos y las uñas. La huella del pie es más larga y estrecha que la de la mano. La medida que habitualmente se toma de la huella de un oso es la distancia que hay entre los puntos centrales de las impresiones de los dedos situados en los extremos (entre los dedos uno y cinco). Las huellas de una hembra adulta de tamaño medio miden de anchura entre 95 y 105 mm en la mano y en torno a medio centímetro menos en el pie. Las huellas de las manos de un macho adulto pueden superar los 130 mm de ancho. Las huellas recuerdan a las del tejón, pero incluso las de los oseznos recién salidos de las oseras en abril o mayo (de 60 a 65 mm en la mano) son mayores que las del mustélido (45 mm de ancho). Al desplazarse, el oso apoya con más firmeza la parte externa de las manos, y las huellas delanteras miran hacia dentro, como si fueran patizambos, mientras que las impresiones del pie son más o menos paralelas al sentido de la marcha.