Excrementos


Los excrementos del oso son grandes y difíciles de confundir, y nos permiten estudiar su alimentación con detalle e incluso tener una idea a primera vista, ya que suelen conservar restos bastante identificables de los alimentos consumidos. Salvo cuando consumen carroñas de animales muertos, su olor no es desagradable. La forma y coloración de los excrementos de un oso varía dependiendo del tipo de alimento ingerido. En primavera, el consumo de hierba les da color predominantemente verdoso; en verano pueden adivinarse semillas y restos semidigeridos de bayas y frutos carnosos, restos de insectos y pelos de animales salvajes o domésticos, mientras que en otoño e invierno prevalecen fragmentos de las cáscaras de frutos secos, como bellotas, hayucos y castañas.